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Jesús de Nazaret

Jesús de Nazaret

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Desde: 24/09/2015

II.1.1.13. El rezo del Ángelus.

Pensar que Dios se había hecho hombre (se había “encarnado”, o hecho “carne”) es un misterio que nos deja siempre atónitos… Que el Dios Creador de cuanto existe, “haya puesto su tienda entre nosotros”haya vivido entre y como uno más de nosotros para darnos a conocer el misterio del amor que el Padre nos tiene desde siempre, es un misterio tal que sólo por revelación del mismo Dios nos pudo venir a la mente… Conozco personas que se muestran incapaces de creer este misterio, con lo cual tiemblan todas las demás verdades de “su” cristianismo.

Ya en el siglo X, muchas personas repetían con frecuencia las palabras evangélicas “El verbo se hizo carne” al mismo tiempo que hacían una genuflexión. Y es que, bien pensado, resulta un misterio inimaginable… Un amigo mío siempre añade “que sólo si Dios se volvió un poco loco, pudo hacer semejante cosa”…

Los franciscanos, en el siglo XIII, divulgaron la costumbre de interrumpir cualquier actividad que se tuviese a mediodía para rezar el ángelus; costumbre que dura hasta hoy. En algunas cadenas de radio, lo rezan al sonar las 12 del mediodía. El pintor francés Jean François Millet pintó a mediados del siglo XIX el cuadro llamado así, “El rezo del ángelus” que representa a un matrimonio de campesinos de pie, en oración, dejadas las herramientas mientras lo rezan.

Esta costumbre permanece en los monasterios: tres veces suenan tres campanadas; después, nueve campanadas seguidas. Es una invitación sencilla, preciosa, a rezar el ángelus a los fieles que las oigan. Lógicamente, esto es imposible en nuestras ruidosas ciudades… ¡y más difícil oírlas en medio del espantoso “ruido interior”, el que se produce casi de continuo en nuestras almas!

La oración es sencilla: Se toman palabras de la Anunciación del evangelio de San Lucas en forma de versículo (V.) y respuesta (R.), seguidas cada una del rezo de un avemaría. Acaba con una oración para pedir al Padre que quienes hemos llegado a conocer este misterio alcancemos la gracia de la resurrección definitiva, como Jesús.

Versículo. El Ángel del Señor anunció a María.
Respuesta. Y concibió por obra del Espíritu Santo.
Dios te salve, María… Santa María…

V. He aquí la esclava del Señor. 
R. Hágase en mí según tu palabra. 
Dios te salve, María… Santa María…

V. Y el Verbo se hizo carne. 
R. Y habitó entre nosotros. 
Dios te salve, María… Santa María…

V. Ruega por nosotros, santa Madre de Dios. 
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Cristo.

Oremos:
Derrama, Señor, tu gracia sobre nosotros, que, por el anuncio del Ángel, hemos conocido la encarnación de tu Hijo, para que lleguemos, por su pasión y su cruz, a la gloria de la resurrección. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.