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Jesús de Nazaret

Jesús de Nazaret

StatPress

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III.4.5.02. Ser cristianos. La piedra de toque.

La “piedra de toque” es un mineral de color negro. Los joyeros rayaban sobre ella la joya. Mirando bien la raya, sabían en que proporción (“ley”) era oro puro; el resto, hierro, plomo… metales de poco valor.

Hay muchas “piedras de toque” para saber si somos realmente discípulos de Jesús, o no pasamos de estar bautizados; y el resto… pues… eso: nada.

Una historia pequeñita lo exlica mejor: Un viejo maestro preguntó a sus discípulos:

“¿Quién sabe cómo distinguir el momento en que termina la noche y empieza el día?”. Sus discípulos fueron contestando: “Yo diría que cuando se ve un animal a lo lejos pero aun no se distingue si es perro u oveja”. Otro afinó más: “Emnpieza el día cuando viendo de lejos un árbol, todavía no se puede decir si es peral o manzano”. El Maestro siguió escuchando… Al final sentenció: “Cuando al mirar el rostro de una persona cualquiera ves que es tu hermano. Si no es así, cualquiera que sea la hora, será siempre de noche”.

Algunos pensarán algo así como “¿Pero cómo voy a ser capaz de confundir con mi hermano a “ese bicho”…? ¡Maestro, usted delira!”

Quizá. Viendo las animaladas de que somos capaces los seres humanos, se explica perfectamente que pensemos que Jesús deliraba cuando se le ocurrió decir aquello de que el artículo fundamental de la Constitución de su Reino era amar, querer, ayudar, respetar… a todos los demás, incluso si son enemigos, y eso por la gran razón de que Dios, el Padre de todos, nos quiere a todos como hijos… y por consiguiente todos somos hermanos… aunque alguno se comporte como un perfecto…Cierto. Ser cristiano es difícil… a veces. Sin embargo sigue siendo cierto que mientras no seamos capaces de ver el rostro, aunque esté muy deformado, de “hermanos nuestros” en la cara de “semejantes angelitos”, no podremos decir que el “ser cristiano” es parte de nuestro ser. ¿Qué es soñar? Pues quizá sí. Pero quien dijo aquello de “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen” fue el Maestro, ¡¡y en qué momento!!

Alguien dirá: “Todo eso es muy relativo. Habría mucho que decir”. Totalmente cierto. Sólo con ponernos a diferenciar los planos personal/social y religioso/civil se nos pone delante una tarea inmensa. Sin embargo, en el plano íntimo, personal,esta capacidad de “compadecer”, de “tener misericordia”, etc. sigue siendo verdadera piedra de toque de nuestra “ley” cristiana, de nuestro porcentaje de oro puro en cristianismo.

Padre nuestro, que estás en el cielo;
Santificado sea tu Nombre.
Venga a nosotros tu reino.
Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en la tentación.
Y líbranos del mal.Amén
Dios te salve, María, llena eres de Gracia, el Señor es contigo.
Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.Santa María, Madre de Dios,
Ruega por nosotros, pecadores,
Ahora y en la hora de nuestra muerte.Amén
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.