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Jesús de Nazaret

Jesús de Nazaret

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Desde: 24/09/2015

III.4.3.08. La multiplicación de los panes y los peces. Significado eclesial.

“Por aquellos días, habiendo de nuevo mucha gente y no teniendo qué comer, llama Jesús a sus discípulos y les dice: “Siento compasión de esta gente, porque hace ya tres días que permanecen conmigo y no tienen qué comer. Si los despido en ayunas a sus casas, desfallecerán en el camino, y algunos de ellos han venido de lejos”. Sus discípulos le respondieron: ” ¿Cómo podrá alguien saciar de pan a éstos aquí en el desierto?”. Él les pregunta: “¿Cuántos panes tenéis?”. Ellos le respondieron: “Siete”. Entonces él mandó a la gente acomodarse sobre la tierra y, tomando los siete panes y dando gracias, los partió e iba dándolos a sus discípulos para que los sirvieran, y ellos los sirvieron a la gente. Tenían también unos pocos pececillos. Y, pronunciando la bendición sobre ellos, mandó que también los sirvieran. Comieron y se saciaron, y recogieron de los trozos sobrantes siete espuertas. Fueron unos 4.000; y Jesús los despidió.” (San Marcos.)

Sobre recuerdos de algo que realmente sucedió, las comunidades cristianas reconstruyen narraciones que contienen enseñanzas evidentes acerca de la Iglesia y de la Eucaristía.

La celebración eucarística es el núcleo de la vida cristiana. San Juan narra una enseñanza de Jesús en forma de diálogo tras la multiplicación de los panes: “… Vuestros padres comieron el maná en el desierto y murieron… El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna… permanece en mí, y yo en él.

En las persecuciones de cristianos, desde el siglo I ¡hasta ahora mismo!, la eucaristía es la fuerza sobrenatural que mantiene a hombres y mujeres en su fe, en su VIDA sobrenatural, aunque pierdan la natural. En el atentado del 11 M en Madrid, 2004, cuando a un señor que había perdido a su hijo joven le ofrecieron ayuda psicológica, contestó: “Ya he recibido la mejor medicina que me permite afrontar la muerte de mi hijo: He comulgado esta misma mañana”.

¿Qué es la Eucaristía para ti? ¿Qué haces después de comulgar? ¿Hablas con Jesús que se ha hecho “alimento vital” de tu vida sobrenatural?

Asistí a una misa colegial. Cinco niñas de la ESO estuvieron hablando incluso durante la Consagración… Fueron a comulgar… ¡y siguieron charlando! De “hablar con Jesús, de rezar”, ¡ni flores! ¡Duele el alma ver tanta “cristiana ignorancia”!

Padre nuestro, que estás en el cielo;
Santificado sea tu Nombre.
Venga a nosotros tu reino.
Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en la tentación.
Y líbranos del mal.

Amén

Dios te salve, María, llena eres de Gracia, el Señor es contigo.
Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios,
Ruega por nosotros, pecadores,
Ahora y en la hora de nuestra muerte.

Amén

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.