Get Adobe Flash player

Jesús de Nazaret

Jesús de Nazaret

StatPress

Visitas hoy: 75
Visitas Totales: 38085
Desde: 24/09/2015

III.4.2.25. Setenta veces siete. El servidor despiadado.

El tema del perdón es de una densidad extraordinaria. La violencia física siempre va acompañada de violencia moral: la persona violenta humilla, ofende. La violencia moral o psicológica es tan grave como la física… En ambos casos un ser humano hace daño a otro ser humano. ¡¿Con qué derecho?!

Los cristianos no podemos olvidar que las ofensas a nuestros hermanos ¡también! son ofensas a Dios. San Pedro no acababa de comprender. Preguntó. La respuesta de Jesús no tiene desperdicio. 

«Pedro se acercó a Jesús y le dijo: “Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces? Dícele Jesús: “No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Por eso el Reino de los Cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos. Al empezar a ajustarlas, le fue presentado uno que le debía 10.000 talentos (1). Como no tenía con qué pagar, ordenó el señor que fuese vendido él, su mujer y sus hijos y todo cuanto tenía, y que se le pagase. Entonces el siervo se echó a sus pies, y postrado le decía: “Ten paciencia conmigo, que todo te lo pagaré.” Movido a compasión el señor de aquel siervo, le dejó en libertad y le perdonó la deuda.

Al salir de allí aquel siervo se encontró con uno de sus compañeros, que le debía cien denarios; le agarró y, ahogándole, le decía: “Paga lo que debes.” Su compañero, cayendo a sus pies, le suplicaba: “Ten paciencia conmigo, que ya te pagaré.” Pero él no quiso, sino que fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase lo que debía.

Al ver sus compañeros lo ocurrido, se entristecieron mucho, y fueron a contar a su señor todo lo sucedido. Su señor entonces le mandó llamar y le dijo: “Siervo malvado, yo te perdoné a ti toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también compadecerte de tu compañero, del mismo modo que yo me compadecí de ti?” Y encolerizado su señor, le entregó a los verdugos hasta que pagase todo lo que le debía. Esto mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonáis de corazón cada uno a vuestro hermano”.»

La “Constitución” del Reino de Dios tiene casi sólo un artículo: “Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo, incluso aunque sea tu enemigo”. Es imposible entender cómo es el Reino de Dios sin tener en cuenta el perdón, la misericordia… Tres maneras de “no perdonar”:

  1. “Yo perdono pero no olvido”
  2. “A mí, el que me la hace, me la paga”.
  3. “Yo no me vengo; pero al que me la hace, no le miro más a la cara”.

Los cristianos tenemos que perdonar siempre, siempre… como el buen Padre Dios nos perdona “sin límites” ni de personas ni de veces… Perdona nuestras ofensas ¡¡como nosotros perdonamos!!”.

 

(1). Una pequeña curiosidad: traducido a euros, serían unos 1.200 millones de euros. A su lado, 100 denarios era una cantidad muy pequeña; podemos imaginar menos de 100 €.