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Jesús de Nazaret

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StatPress

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III.4.2.10. Arreglar el mundo. Alegoría de Gabriel García Márquez.

Jesús nos mandó, no sólo no hacer a los demás lo que no queremos que ellos nos hagan a nosotros, sino que puso esta “regla de oro” en positivo y nos mandó amar incluso a los enemigos. Y esto, no porque somos guapos y listos y ricos… sino porque Dios Padre nos quiere a todos, seamos lo que seamos y cómo seamos.

Pero resulta que amar no es nada fácil. El mundo está roto. Se multiplican los problemas. Podríamos vivir todos si no felices por completo, al menos con un mínimo de “calidad de vida” … se dice ahora. Riqueza hay, muy mal repartida, pero hay. Espacios hay, de lujosísimos a miserables, pero los hay y todos podrían ser tirando a estupendos… Etc. ¿Por qué no logramos algo tan “fácil” y tan al alcance de la mano?

Gabriel García Márquez cuenta la siguiente alegoría: “Arreglar el mundo”, que damos muy resumida en el vídeo.

Después de ver y leer esta alegoría, la pregunta clave: ¿Por dónde empezar?

(Para ayudar al diálogo, si fuese necesario: ¿A quiénes puede representar el científico? ¿Qué significados puede tener eso de “cortar el mundo en trozos”? ¿Es posible enumerar, si no todos, al menos algunos de “esos trozos”?

El niño encuentra una solución pícara; sin embargo esa es la clave de la alegoría. ¿Por qué los “hombres poderosos” no son capaces de ver ni la solución del niño (“recomponer” el ser humano) ni siquiera entenderse para trazar un plan a medio y largo plazo para lograrlo? Sin embargo, son muchos los “sabios” que sí ven soluciones desde la ciencia, la psicología, la sociología y, desde luego, desde un cristianismo bien entendido. ¿Por qué apenas se les oye?