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Jesús de Nazaret

Jesús de Nazaret

StatPress

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Desde: 24/09/2015

III.4.1.12. La espiritualidad de Jesús.

Tomamos prestadas, y muy recortadas, las palabras de Pagola sobre el tema.

Espiritualidad“… para muchos significa algo alejado de la vida real. Interesa lo concreto, lo práctico, lo material, no lo “espiritual”.

Se puede vivir con “espíritu franciscano” o con “espíritu capitalista”. (Un ejemplito al paso: un político dice tener “espititualidad cristiana, o liberal, o socialista, etc… de servicio“. Perfecto. En poco tiempo, se hace rico ilegalmente, aunque no le cojan. Su espiritualidad es el dinero; sus palabras son del viento…)

Cualquier persona (creyente o no) que vive con hondura y calidad humana su existencia, vive con una determinada espiritualidad que motiva su vidainspira su comportamiento y configura sus valores y el horizonte de su ser.

Como es obvio, la espiritualidad cristiana consiste en seguir a Jesús de manera que su experiencia de Dios y su Espíritu sean los que configuren nuestra vida. Esto es lo que diferencia la espiritualidad cristiana de la budista, la judía o la islámica.

Las preguntas que están en el trasfondo… son las decisivas: ¿qué experiencia de Dios tiene Jesús?, ¿quién es Dios para él? ¿cómo se sitúa ante su misterio? ¿cómo vive a Dios? y ¿cómo esa experiencia de Dios inspira y marca toda su vida?

… Jesús es una persona profundamente unificada en torno a una experiencia nuclear: Dios, el Padre bueno de todos. Es Él quien unifica su intensa actividad, inspira su mensaje y polariza todas sus energías… Cómo vive Jesús de esa experiencia de Dios.

Para Jesús, Dios no es una teoría, sino una experienciaDios es una presencia cercana y amistosa que transforma todo su ser y le hace vivir buscando una vida más digna, amable y dichosa para todos, empezando por los últimos.

Esto es lo nuevo. Jesús se siente enviado por Dios a promover su justicia y su misericordia.

Resumiendo. La espiritualidad de Jesús… tiene como centro y tarea decisiva construir una vida más humana, tal como la quiere Dios. Cualquier espiritualidad que quiera llamarse y ser cristiana tendrá que seguir a Jesús por los caminos del Reino de Dios.

Padre nuestro, que estás en el cielo;
Santificado sea tu Nombre.
Venga a nosotros tu reino.
Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en la tentación.
Y líbranos del mal.

Amén

Dios te salve, María, llena eres de Gracia, el Señor es contigo.
Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios,
Ruega por nosotros, pecadores,
Ahora y en la hora de nuestra muerte.

Amén

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.