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Jesús de Nazaret

Jesús de Nazaret

StatPress

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Desde: 24/09/2015

III.4.1.08. Camino, Verdad y Vida. Camino. “… finalmente, yo sé quién soy”

Camino. Decimos que necesitamos que alguien nos ame para llegar al mundo, para dar en él nuestros primeros pasos… para llegar a “realizar nuestra vida”. Sin amor, somos bien poquita cosa… Pensemos: los seres humanos alcanzamos un nivel de desarrollo que implica libertad. Tenemos que “elegir” destino: nuestra vida ha de tener sentido.

¿Que hay gente que vive y muere sin plantearse jamás estas cuestiones? Quizá lo hagan de manera poco consciente, pero en algún momento lo hacen. Película “Directos al infierno”. Segunda Guerra Mundial. Dos soldados americanos, desertores, perdidos en bosques franceses, se refugian en un caserío en el que viven un matrimonio ya mayor y unos doce niños disminuidos físicos y/o psíquicos. Llegan soldados alemanes. Los dos americanos se deciden a defenderlos… Y esto es lo curioso: uno de ellos, un perfecto botarate que se pasa la película presumiendo de sus animaladas, se dispone a cubrir la retirada al bosque de su compañero y los cuatro niños que quedan vivos. Un instante antes se vio el rostro en un espejo roto y pensó: “¡Ya sé quién soy! “. Su compañero y los niños se salvaron. Él, murió. ¿Qué le pasó por la mente “cuando se vio”?

Tarde, pero encontró sentido a su vida. ¿Cuál es el sentido de la vida de un cristiano? Vivir construyendo el Reino de Dios… Cada quien por su senda. Pero todas las sendas son una en realidad: el mismo Jesús es el Camino.¿Acabaremos entonces todos crucificados? Jesús nos invita a “ser” como Él; no a “repetir” su vida…

Jesús es un Camino con sentido; lleva a Dios y a los demás seres humanos. Un cristiano “sabe” para qué vive y para qué muere. El mismo Jesús explicó y dibujó con su vida su Camino. Él es su mejor parábola viva. ¿Cuesta? Sí; claro. Él mismo lo dijo: “El camino que conduce al Reino es pedregoso, empinado; y la puerta, estrecha”…

“¡Oiga! ¡Entonces, no cuente conmigo!”. Muchas personas quieren y creen poder alcanzar la felicidad por sendas que conducen a ninguna parte. No complicarse la vida ni con matrimonios, ni con hijos, ni… Dinero y lo demás ya llegará…Si fuese cierto, todos los ricos serían felices… ¿Alguien se cree esto? La leyenda decía que poniéndose la camisa de un hombre feliz, se lograba la felicidad. Un hombre rico recorrió todo el mundo buscando un hombre feliz. Por fin, encontró al hombre feliz… ¡pero “el hombre feliz” no tenía camisa!