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Jesús de Nazaret

Jesús de Nazaret

StatPress

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Desde: 24/09/2015

III.3.1.0. “Caminamos” hacia Jesús… aunque sea en el desieto.

 

Seamos personas jóvenes, maduras o viejas, el camino que tenemos por delante nos aparece constantemente como tarea, esperanza, desesperación, felicidad, tragedia, temor, dolor, etc. No podemos evitar estos sentimientos. Incluso puede que ni sepamos aun hacia donde ir. De alguna manera siempre podemos encontrar en nuestras almas “espacios de desierto” con su dureza y con su oportunidad de oír la voz de Dios en nuestra vida.

Por otra parte, quizá estemos hartos de tanto desierto, de tanta derrota, de no encontrar los caminos hacia nuestra propia realización como personas de valor, camino que aparece casi siempre perdido en el horizonte… que se aleja constantemente aunque caminamos hacia él. Para los cristianos, sin embargo, siempre nos queda la resurrección de Jesús como esperanza de superación definitiva de los desiertos que tenemos que atravesar en nuestras vidas.

“Sólo a Dios daremos culto”. Estamos en un tiempo de crisis religiosa. Nos viene a la mente aquella imagen terrible de la película “Los gritos del silencio”… Un periodista camboyano escapado de un campo de trabajo camina por los cultivos de arroz, “sembrados” de cadáveres humanos… “Antes, toda mi familia era creyente y practicante. Ahora, nadie practica; todos dudan; lo más suave que dicen de los curas suele ser muy malsonante… Eso de la religión ha pasado de moda. Nadie es cristiano vivo a mi alrededor”.

Esta situación es o puede ser rigurosamente cierta para muchísimas personas. Sin embargo, las “tentaciones de Jesús” nos despejan el horizonte para que nos replanteemos nuestra vida en la convicción de que nada es para siempre, que la novedad es posible, que las cosas aunque parezca lo contrario, están cambiando poco a poco. Que Dios no nos deja de su mano. Pero que también nosotros tenemos que ir poniendo algo, o mucho, de nuestra parte porque, si no, nada será posible y la frustración acampará en nuestras vidas.

Recemos: Señor, no nos dejes caer en la tentación del desánimo, de dejarnos llevar por lo fácil sin ninguna convicción. No nos dejes caer en la tentación de pensar que ya todo es desierto en materia de cristianismo; que hasta los oasis se han secado… No nos dejes caer en la tentación de negar hasta tu existencia y la Verdad de Jesús. Amén. Así sea.