Get Adobe Flash player

Jesús de Nazaret

Jesús de Nazaret

StatPress

Visitas hoy: 115
Visitas Totales: 31563
Desde: 24/09/2015

III.2.1.1. Bautismo de Jesús… y algo nuevo comienza en su vida…

El hecho de que los tres evangelistas cuenten que Jesús recibió el bautismo de Juan significa que fue algo muy importante en la vida de Jesús. En efecto: Jesús debió de madurar su mensaje en el desierto, debió de superar, quizá, la gran tentación del miedo a la misión que Él veía como voluntad del Padre: predicar de modo muy diferente al de Juan, hablar a los hombres del Reino de Dios, de su amor incondicional, etc. y culminar incluso su vida con una muerte cruel.

San Juan Bautista habla muy claro: Yo bautizo con agua. Es lo común y es simbólico. Después de mí, vendrá otro que os ofrcerá un bautismo con el fuego y el Espíritu. Tras el bautismo de Juan, la vida de Jesús cambia radicalmente: se aleja del Bautista y teje en su mente y corazón una visión nueva del mundo y de los hombres. Ya ha llegado el momento de acoger a un Dios Padre que busca hacer de la Humanidad una familia más justa y fraternaQuien no vea y viva desde este punto de vista, no sabe aun qué es ser cristiano.

Movido por esta convicción, Jesús deja el desierto y marcha a Galilea a vivir de cerca los problemas y sufrimientos de las gentes. Es ahí, en medio de la vida, donde se le tiene que sentir a Dios como «algo bueno»: un Padre que atrae a todos a buscar juntos una vida más humana. Quien no le siente así a Dios, no sabe cómo vivía Jesús.

Jesús abandona también el lenguaje amenazador del Bautista y comienza a contar parábolas. El mundo debe saber lo bueno que es este Dios que busca y acoge siempre a sus hijos perdidos porque sólo quiere salvar, no condenar. Quien olvida este lenguaje, no anuncia su “buena nueva”.

Jesús deja la vida austera del desierto y se dedica a hacer “gestos de bondad” que el Bautista nunca había hecho. Cura enfermos, defiende a los pobres, toca a los leprosos, acoge a su mesa a pecadores y prostitutas, abraza a niños de la calle. La gente tiene que sentir la bondad de Dios  en su propia carne. Quien habla de un Dios bueno y no hace los gestos de bondad que hacía Jesús desacredita su mensaje”.

Es necesaria la palabra para transmitir la fe cristiana. Pero no olvidemos que la transmitimos mejor con el ejemplo. O como dicen algunos autores: “Narrar” la vida de Jesús con nuestras propias vidas. Eso está muy bien… Intentad poner algún ejemplo propio, no de la Madre Teresa de Calcuta…

Padre nuestro, que estás en el cielo;
Santificado sea tu Nombre.
Venga a nosotros tu reino.
Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en la tentación.
Y líbranos del mal.

Amén

Dios te salve, María, llena eres de Gracia, el Señor es contigo.
Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios,
Ruega por nosotros, pecadores,
Ahora y en la hora de nuestra muerte.

Amén

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.