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Jesús de Nazaret

Jesús de Nazaret

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II.3.0.02. Jesús se queda en el Templo… Narración de San Lucas.

El niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre él

Sus padres iban todos los años a Jerusalén a la fiesta de la Pascua. Cuando tuvo doce años, subieron ellos como de costumbre a la fiesta y, al volverse, pasados los días, el niño Jesús se quedó en Jerusalén sin saberlo sus padres. Pero creyendo que estaría en la caravana, hicieron un día de camino, y le buscaban entre los parientes y conocidos; pero al no encontrarle, se volvieron a Jerusalén en su busca.

Y sucedió que, al cabo de tres días, le encontraron en el Templo sentado en medio de los maestros, escuchándoles y preguntándoles;  todos los que le oían, estaban estupefactos por su inteligencia y sus respuestas. Cuando le vieron, quedaron sorprendidos, y su madre le dijo: “Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira, tu padre y yo, angustiados, te andábamos buscando”. Él les dijo: “Y ¿por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?”. Pero ellos no comprendieron la respuesta que les dio.

Bajó con ellos y vino a Nazaret, y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazónJesús progresaba en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres.”

Jesús era Hombre-y-Dios. Con frecuencia nos olvidamos de su condición humana. Jesús tuvo que ir aprendiendo, enfrentarse a situaciones imprevistas, tomar decisiones, etc. como cualquiera de nosotros. San Lucas dice que es un niño que crece como los demás y que, joven aun, tomó una decisión: se ocupará “de las cosas de su Padre Dios”. Tiene una visión distinta de la común de su pueblo y se dedicará a transmitir esa visión: Dios es Padre, nos quiere a todos, todos los seres humanos “somos” hermanos de verdad. Esta actitud chocó, incluso, a su familia.

Para incordiar a los despistados de la vida: ¿Nos hemos preguntado nosotros, todos y todas, qué queremos hacer de nuestras vidas? ¿Nos quedaremos esperando “a ver qué sale”? ¿Estamos creciendo en saber hacer, saber comportarse, ensanchar el corazón y reducir el egoísmo infantilón? ¿Crecemos en sabiduría y gracia ante Dios y ante los Hombres? (… y quien piense que todo eso son bobadas… pues que sepa que se ha dado de baja en la especie humana viva. ¡Ya es un zombi!)

Recemos: María, ayúdanos a crecer por dentro en bondad, en saber vivir, en ir alcanzando nuestros planes de vida. Ayúdanos a conservar en nuestros corazones todas las buenas cosas que nos llegan de los próximos, de los lejanos… de Dios. Amén.