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Jesús de Nazaret

Jesús de Nazaret

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Desde: 24/09/2015

II.3.0.01. Jesús, Dios-y-Hombre. Fe, incomprensión, absurdo.

Los cristianos creemos que Jesús de Nazaret fue Hombre-y-Dios. Esa “y” es fundamental. Durante los cuatro o cinco primeros siglos del cristianismo, las discusiones sobre cómo “juntar” estas dos naturalezas, humana y divina, en la misma persona de Jesús fueron encendidas, inacabables. Para unos Jesús fue un gran profeta; pero no Dios. Para otros, Jesús no fue verdadero hombre: algo así como un disfraz humano de Dios, pero no verdadero Ser Humano.

Para los católicos, Jesús es Dios-y-Hombre, ambas cosas. ¿Que no hay quien lo entienda? ¡Pues claro! Por eso es materia de fe, de confianza… no de comprensión.

En la piedad de muchos cristianos, la divinidad de Jesús queda tan “resaltada” en sus mentes que olvidan que Jesús tuvo que crecer, aprender, dudar, tomar decisiones, trabajar, exponerse… No fue “un visitante” de paso.

Quienes convivieron con él ¿sabían que era Dios? ¡No! ¡Hombre! Algo sublime sí vieron en él. Un teólogo español dice que quienes convivieron con él, tras “verlo resucitado”, cayeron en la cuenta de que aquella manera de ser hombre sólo Dios podía realizarla”. Empezaron a confesar que Jesús era Dios, que “se había hecho hombre en el seno de María”, que“habitó entre nosotros”, que “renunció a su categoría de Dios, pasando por uno de tantos, padeciendo incluso la muerte ¡y una muerte de cruz!”…

Pero una cosa es “confesar, proclamar, decir…” y otra muy diferente es “comprender”, tener perfectamente explicado en nuestra mente aquello que confesamos… Siempre hay alguien que “dice” aquello de que es “indemostrable”, confundiéndolo con “incomprensible”. Un ejemplito: La teoría de la relatividad es “confesada” por todo el mundo… Comprenderla… El mismísimo Einstein, padre de la criatura, comentó que “él creía entender su teoría hasta que llegaron los matemáticos y se pusieron a demostrarla…”. La fe no es cuestión de comprensión, sino de confianza.

Otra cosa son los absurdos. Un “círculo cuadrado” es un absurdo. Que Jesús de Nazaret era Hombre-y-Dios al mismo tiempo es incomprensible e indemostrable; pero no absurdo. Al contrario, los cristianos decimos que Jesús es el gran misterio de la revelación del amor de Dios a los Seres Humanos…

Te alabamos, Padre Dios, porque nos has dado capacidad de creer en ti, de servirte sirviendo a los demás, de “ver” todas las cosas que puedo ver y contemplar. Gracias, Abbá (… diría Jesús. “Papá” en nuestro idioma).

Padre nuestro, que estás en el cielo;
Santificado sea tu Nombre.
Venga a nosotros tu reino.
Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en la tentación.
Y líbranos del mal.

Amén

Dios te salve, María, llena eres de Gracia, el Señor es contigo.
Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios,
Ruega por nosotros, pecadores,
Ahora y en la hora de nuestra muerte.

Amén

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.