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Jesús de Nazaret

Jesús de Nazaret

StatPress

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II.1.1.09. El avemaría. El nombre de María.

Tomamos las siguientes ideas de un librito escrito por Leonardo Boff. Mientras, escuchamos y rezamos el avemaría, Schubert, Nana Mouskury. 

“Por lo general, los nombres son arbitrarios; su significado no tiene nada que ver con la persona que lo ostenta. Pero en la antigüedad… se pensaba que el nombre otorgaba a las personas las cualidades que significaba, o que encerraba en sí el destino de la persona, el sentido de su misión en el mundo… No sabemos cómo fue la elección del nombre de María. Parece que el propio nombre ya encierra, como si de una promesa se tratara, todo lo que María iba a traducir y mostrar históricamente: ser la amada por excelencia de Dios. Este es el significado que muchísimos estudiosos dan al nombre de María, Maryám o Miryám.

Myr en egipcio significa “la amada”; yam, en hebreo, es una de las abreviaturas de Yahvé (ya o yam). María o Myryám, significa, por tanto, “la amada de Yahvé”, la amada de Dios. Esta derivación filológica es sumamente probable desde el punto de vista histórico, porque la primera María de la que tenemos noticia es la hermana de Moisés y de Aarón, que eran judíos egipcios como egipcios son sus nombres…

El nombre de María indica ya su destino: ser la amada de Dios, la elegida para ser receptáculo del Espíritu Santo y del Hijo Eterno concebido en su seno. El Ángel Gabriel, la llamó “llena de Gracia”, llena del Espíritu Santo: ella nunca estuvo manchada por un pecado, ni siquiera el original. Por eso la llamamos “In-maculada”, “no manchada”.

El nombre de María lo eligieron sus padres, San Joaquín y Santa Ana. Quizá no sospecharon la exactitud del significado del nombre que daban a su hijita. Cuando ahora nosotros rezamos el avemaría sí podemos pensar en que le estamos diciendo “María, amada por Dios, llena del Espíritu Santo, mira nuestra pobreza espiritual, mira el alejamiento de Dios de tantas personas como queremos. Enséñanos a vivir hoy como verdaderos seguidores de tu hijo Jesús, llena nuestras vidas de Gracia, de sentido, de saber vivir para algo, sea grande o humilde… ¡María, nuestra Buena Madre!