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Jesús de Nazaret

Jesús de Nazaret

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Desde: 24/09/2015

II.1.1.08. Anunciación a María. Reflexión y canción.

 Recordemos la narración evangélica de la Anunciación a María. Fijémonos en la reacción de la joven María. Podría haberse inhibido pensando que estaba en las nubes, que “qué cosas se le ocurrían”, etc. Sin embargo debió de estar en profundísima comunicación con Dios. Desde su interior no brotó el miedo, la sospecha… Sólo una idea: “Soy sierva de Dios. Lo que él quiera que se haga, sea hecho… Dios me ha elegido y que sea lo que Él quiera”, para siempre, sin marcha atrás, … ¡Esto es una respuesta de fe total, de confianza a ciegas absoluta!

¿Qué tal nuestra confianza en nuestro Padre Dios? ¿Lucharemos por hacer el bien a nuestro alrededor sea como sea, aunque tengamos que pasarlas muy mal?

Un ejemplo: Supongamos que alguien de vosotros o vosotras se dice a sí mismo de vez en cuando: “Bien pensado, tendría que dedicar algo de mi tiempo a ayudar en el grupo de voluntariado. ¡Jo! pero entonces tendría que dejar…”.

Otro ejemplo más duro de pelar: “Fulanita me gusta hasta no ser casi capaz de pensar en otra cosa. Pero la cuestión es que eso de irme de cura, o misionero, o hacer una carrera para marchar después a una de las zonas más pobres del mundo, me rondan la cabeza desde niño. ¿Estará Dios pidiéndome algo especial o le mando al carajo y me dedico de una vez por todas a ser uno más y punto? ¡Nada de sueños raros!“… Podríamos decir exactamente lo mismo de una chica.

Un ejemplo con nombre y apellidos: “Medicina no me gusta demasiado. Pero se gana bastante dinero. De abogado podré ayudar a mucha gente que lo pasa mal por no saber ni hacer una instancia.” Decisión: Derecho. Y era alto, guapo, rico y listo; sólo le faltaban los ojos azules… ¿Qué decidirías tú? ¿Por qué?

Otro ejemplo, también con nombres y apellidos: Había visto a un antiguo alumno y amigo en misa unos bancos delante de mí. Salí y esperé mucho tiempo. Salió él; me abrazó y se echó a llorar… Acababa de decirle la novia que se iba… ¡de misionera!

Buen momento para pedir a María que nos ayude a “descubrir y enriquecer” nuestra vida. Digamos: María, mi buena Madre del cielo, llena mi alma y mi vida de Dios… ¡y que sea lo que Él quiera!

Rezamos y cantamos a Nuestra Buena Madre María con esta canción: Mientras recorres la vida.