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Jesús de Nazaret

Jesús de Nazaret

StatPress

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Desde: 24/09/2015

II.1.1.03. El avemaría. Saludo del ángel Gabriel.

La primera parte del avemaría son dos saludos a María: el del ángel Gabriel: “Dios te salve, María, llena eres de Gracia. El Señor está contigo”. Y el saludo de su prima Isabel cuando María fue a visitarla: Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre”.

La segunda parte, es una invocación sencilla y confiada a María: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén”.

“Ave” era el saludo habitual entre los romanos. En griego, lengua original de este evangelio, es “jaire”, que expresa deseo de que la persona saludada esté alegre. Por eso muchas personas dicen “Alégrate, María”, llena de Gracia…

Éste saludo, dirigido a la mujer que será la Madre del Salvador, María, es el anuncio más inmediato de la Salvación que nos ofrece Dios. María contestó al saludo aceptando la voluntad de Dios. Jesús nos dirá que digamos a nuestro buen Padre Dios “Hágase tu Voluntad en la Tierra como en el cielo”… El “hágase tu voluntad” puede significar “que seamos capaces de hacer… lo que más te gusta a ti, nuestro Buen Padre Dios, en lo referente al bien y al mal”. ¿No os parece que vivimos en la orilla de un océano de maldad, desde nuestras pequeñas “faenas” hasta las grandes injusticias, crímenes, etc. que “adornan” las crónicas de cada día? El propósito del Padre Dios siempre fue salvarnos de los maremotos de ese océano de maldad…

Pensando bien todo esto, será más fácil que se nos llene el alma de ilusión y alegría cuando le recemos a nuestra buena Madre el avemaría, una oración que empezaron a decir los cristianos ya en el siglo VI.

Recemos: ¡Alégrate… y llena nuestros corazones de verdadera alegría porque Dios nos quiere!

  • “Dios te salve, María, llena eres de Gracia. El Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
  • Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén”.