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Jesús de Nazaret

Jesús de Nazaret

StatPress

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Desde: 24/09/2015

I.1.1.11. Jesús en el horizonte vital de los jóvenes. ***

Hablar hoy de Jesús a los jóvenes ¿no es perder el tiempo? No. Nunca. Puede que haya jóvenes “mareados” por el afán de vivir (como todos y siempre), sin preocuparse más que de eso, “vivir bien, pasarlo bien, de… madre”, etc. Otros, preocupados por un futuro nada claro y menos ilusionante…

Los jóvenes de hoy tienen que ir construyendo su vida exactamente lo mismo que los de antes. Cambian las circunstancias; pero no a peor; al contrario.

Jesús sigue siendo hoy un poderoso foco de luz capaz de iluminar el camino de muchos jóvenes. Quizá no sea tan importante la senda a seguir (qué estudios hago, a qué me dedico, me caso, emigro…) como la manera de seguir esa senda (con tesón, con ganas, con responsabilidad…) (1). Escribe Javier Gomá:

… Métodos nuevos de estudio… están recuperando la figura humana de Jesús, el profeta de Galilea… Emerge con fuerza extraordinaria la figura de una individualidad rigurosamente única, sin comparación con otras personalidades, religiosas o no, de la Historia universal… Imposible criticarlo sin desprestigiarse.

El método nos provee de la imagen de un hombre… que compartía mesa con impuros, pecadores, prostitutas y extranjeros… un profeta… rodeado de mujeres y de niños, con inmensa preferencia por pobres y marginados. Un creador de parábolas de indecible compasión, perdón y humilde servicio, subvertidoras de los valores establecidos. Un hombre de extraña autoridad… Un itinerante que iba por las aldeas haciendo el bien y predicando la alegría, la salud, la vida y la ternura de un Dios bien distinto del bélico, vengativo y autoritario al que los judíos rendían culto. La gente le escuchaba y se preguntaba, soñadora: ¿Será verdad que Dios es así? Y se llenaba de presentimientos sobre Dios.

Son muchos los católicos a quienes no les queda nada o casi nada de tales. Pero cuando los jóvenes reconocen el rostro divino de Dios en el rostro humano de Jesús, son capaces de orientar su vida “para servir y ayudar” y hasta de emprender las aventuras más arriesgadas para iluminar la vida de los demás. A modo de ejemplo, un artículo periodístico “recortado” de María Vallejo-Nájera: Proclamando a Cristo, proclamando mi fe.

Nueva York. Esperaba el ascensor… A mi lado, Mark Wahlberg, nominado a varios óscares, actor, productor (“La tormenta perfecta”, “Boogie nights”, )… Pasado muy turbio: Procesado, encarcelado… Pero también había oído declaraciones muy hermosas: “Solo cuando comencé a hacer el bien al prójimo, pude empezar a vivir en paz. Estoy conociendo poco a poco a Jesús…”. ¡Qué vergüenza me daba!

“Hola Mark. Mira, soy…”. En un minuto le había hablado de mi conversión, de mi amor por Cristo, y le animaba a seguirle para vivir centrado en su paz. Me hizo muchas preguntas sobre mi fe… Me quité el rosario que siempre llevo al cuello y se lo colgué. Me miró lleno de asombro… “¡Qué bonito!”, exclamó. “Es el elemento de oración más hermoso que nos ha regalado nuestra Madre del Cielo. Aprende a rezarlo y vivirás bajo su protección”. “Seguiremos en contacto”. Eso fue todo.

Ayer recibí una llamada del agente del señor Walhberg: “Ha estropeado el rosario… oraba con él. Le ruega encarecidamente que le envíe otro lo antes posible…”. ¡Qué cosas, querido lector! Y yo, por temer que me considerara una chalada, casi ni me había atrevido a decirle nada…

(1) Estas posturas son vitales. Se entiende muy bien con un ejemplo concreto sin dar nombres: Dos políticos muy conocidos. Ambos empezaron la misma carrera en la misma universidad. Uno acabó, sacó unas oposiciones muy difíciles; después entró en la política. El otro, abandonó los estudios y siguió en la política. Ambos “son importantes”. El primero es un hombre “de peso”; el otro da una espantosa sensación de cantamañanas.