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Jesús de Nazaret

Jesús de Nazaret

StatPress

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Desde: 24/09/2015

I.1.1.7. Acercarse a Jesús… hoy.

Muchas personas que se acercaban a Jesús quedaban prendadas de su persona y de sus palabras. De hecho le seguían un grupo de discípulos, hombres ¡y mujeres!, cosa extrañísima en su tiempo.

¿Podemos acercarnos a Jesús de Nazaret hoy, a 2000 años de distancia? Sí, sin duda. Es más, ahora como entonces, es difícil quedar indiferente ante su persona ¿Por qué? Pues porque Jesús se nos dibuja en el horizonte de nuestras vidas como respuesta definitiva a los interrogantes “sustanciales” que nos hacemos sobre la existencia. Ahora como entonces, Jesús es “la respuesta”, aunque muchos intenten ignorarla.

Conocer a Jesús y seguirlo vitalmente son dos aspectos humanos perfectamente separables. Un amigo me contaba de una tía suya recientemente fallecida en una villa de La Mancha. Sus conocimientos teológicos cabían en el cuenco de una mano; era analfabeta. No así su empeño por vivir la vida de Jesús. Se pasó la vida atendiendo a cualquiera que tuviese una pena: “La Santita”.

El “sky line” vital de muchas personas es una línea de infelicidad con pocas interrupciones. Todo lo contrario del horizonte vital que nos muestra Jesús: con su “querernos todos porque todos somos hermanos e hijos del mismo Padre Dios”, Jesús nos invita a borrar la línea de nuestros egoísmos. “La Santita” falleció en el 1998. ¿Cuántos hombres y mujeres de esos mismos años “se fueron” podridos de dinero, de fama, de… ? ¿Fueron más felices que La Santita? ¿Valía tanto su dinero y su fama?

Seguir a fondo a Jesús libera de actitudes engañosas, malsanas, que alimentan nuestros “egos” engreídos, miedosos, desconfiados, miserables, pobres… Jesús, “acogido” hasta el fondo de nuestro ser, nos da alegría de vivir, optimismo vital, capacidad de gozar, sentido positivo a lo que hacemos o nos pasa… ¿Por qué todo esto? Porque es la esencia definitiva de nuestro ser.

La mayoría de nosotros nos quedamos atrapados en un “ego” que nos vamos fabricando desde niños, y en él seguimos de mayores. Nos morimos “pequeñines”, atormentados por el miedo, aprisionados por lo que tenemos y perderemos, temblorosos ante lo desconocido o la nada… A un conocido mío le descubrieron una enfermedad mortal; se preguntaba constantemente “cómo pudo venirme a mí esto ahora”… ¡y ya era viejo! ¿Era seguidor de Jesús? Sobre el papel, sí. En su fondo vital, nunca se acercó a Jesús. ¡Vivió en la inopia del “ser”… siempre a la caza del “tener”!

Un ejemplo notorio por tratarse de un intelectual:

Paul Williams, catedrático de filosofía budista y profesor de Religiones de la India en la Universidad de Bristol, ha sido durante más de 30 años una de las principales autoridades académicas sobre budismo en el Reino Unido. También era un budista convencido, intelectual y practicante. Pero en 1999 sorprendió a todos cuando anunció que se hacía católico. En 2002 publicó un libro con su testimonio de conversión y sus reflexiones

 

 

 

Padre nuestro, que estás en el cielo;
Santificado sea tu Nombre.
Venga a nosotros tu reino.
Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en la tentación.
Y líbranos del mal.

Amén

Dios te salve, María, llena eres de Gracia, el Señor es contigo.
Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios,
Ruega por nosotros, pecadores,
Ahora y en la hora de nuestra muerte.

Amén

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.