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Jesús de Nazaret

Jesús de Nazaret

StatPress

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Desde: 24/09/2015

VI.4.2.08. María. Las bodas de Caná.

Evangelio de San Juan:

Al tercer día se celebraron unas bodas en Caná de Galilea, y estaba allí la Madre de Jesús. También fueron invitados a la boda Jesús y sus discípulos. Y, como faltó vino, la Madre de Jesús le dijo:
No tienen vino. Jesús le respondió:
—Mujer, ¿qué nos importa a ti y a mí? Todavía no ha llegado mi hora. Dijo su madre a los sirvientes:
—Haced lo que él os diga. 
Había allí seis tinajas de piedra preparadas para las purificaciones de los judíos, cada una con capacidad de unas dos o tres metretas. Jesús les dijo:
—Llenad de agua las tinajas. Y las llenaron hasta arriba. Entonces les dijo:
—Sacadlas ahora y llevadlas al maestresala. Así lo hicieron.

Cuando el maestresala probó el agua convertida en vino, sin saber de dónde provenía -aunque los sirvientes que sacaron el agua lo sabían- llamó al esposo y le dijo:
—Todos sirven primero el mejor vino, y cuando ya han bebido bien, el peor; tú, al contrario, has reservado el vino bueno hasta ahora.

Así, en Caná de Galilea hizo Jesús el primero de los signos con el que manifestó su gloria, y sus discípulos creyeron en él.

Un hecho común, una boda, se llena de significado sobre la salvación que trae Jesús. Hay una alusión a otro hecho del Antiguo Testamento: Cuando Moisés dio a los israelitas la Ley, los diez mandamientos, el pueblo clamó tres veces:“Haremos todo lo que el Señor nos diga”. Para enseñar que el “vino nuevo”, la nueva ley de Jesús, suple con creces el “vino anterior”, el evangelista pone en boca de María palabras semejantes: “Haced lo que Él os diga”. Con Jesús comienza una “nueva ley”.

María está atenta a las necesidades de su entorno. Va a sentirse avergonzada una familia. Acude a Jesús… y se soluciona el problema. ¿Dudaremos del poder intercesor de nuestra Buena Madre? Cuando rezamos a María, podemos estar seguros de que nos escucha, nos atiende, intercede (hasta pedir un milagro) para nosotros. ¡Confiemos!

Ella pide y Jesús da. Sólo una condición: “Haced lo que él os diga”Dar lo mejor de nosotros mismos y de buen grado. Observad a las personas bien aceptadas por el grupo… Un ejemplito “al revés” y una pista: Universidad; alumna listísima y guapísima; podría arrasar; pero… jamás colaboraba… ¿Era aceptada? (Brrrrrr…)

Recemos: Nos acogemos bajo tu protección, Santa Madre de Dios. No deseches nuestras súplicas, ni te olvides de nuestras necesidades; antes bien, líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita.