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Jesús de Nazaret

Jesús de Nazaret

StatPress

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V.3.2.06. María, Madre nuestra y Madre de la Iglesia.

 

Los protestantes suelen decirnos a los católicos que exageramos la devoción a María. En sus iglesias no suele haber imágenes marianas… (En algunas iglesias católicas nos pasamos… En una iglesita románica vi 6 imágenes de la Virgen “codo con codo”…). Peor aun, los Testigos de Jehová nos acusan de “adorar” a la Madre de Jesús; ellos no creen en la divinidad de Jesús… Su “fuerza” es la fraternidad con que viven entre ellos.

Cuando los cristianos llamamos Madre a María lo hacemos:

  1. Primero: como la persona que engendra seres vivos a una vida como la suya;
  2. Segundo: la función de protección, acogimiento, alimentación… durante los primeros pasos de esos nuevos seres vivos. Después y siempre, el consejo, la escucha, la ayuda…

María cumple a la perfección estas dos funciones maternales. Puede que los católicos nos pasemos en las formas culturales con que la honramos. Pero en absoluto nos equivocamos cuando con la confianza propia de un niño nos dirigimos a ella para contarle nuestras cuitas, ilusiones, proyectos… María es el canal por el que recibimos a Jesús, la vida de la Gracia. ¿Que nos morimos de hambre de esa vida… o “nos la quitamos”…? Es posible… ¡y lamentable!

María, Madre de la Iglesia, nos dio a luz:

  1. Desde la incertidumbre de la Anunciación, con su “sí” decidido,
  2. Pasando por el anuncio de que “una espada de dolor atravesaría su alma” y la confirmación junto a la cruz,
  3. Hasta su presencia en medio de los Apóstoles cuando el Espíritu Santo “constituye” oficialmente la Iglesia.

Los católicos “no nos pasamos” en nuestra devoción a María, la Madre de Jesús. ¿Y tú…?

Invitamos a “rezar” la canción siguiente del grupo Kairoi:

GRACIAS MADRE 

GRACIAS, MADRE, POR TU PRESENCIA,
TÚ NOS LLEVAS A JESÚS.
GRACIAS, MADRE, POR TU SILENCIO,
TÚ ESTIMULAS NUESTRA FE.

Gracias porque eres muy sencilla,
gracias porque eres llena de gracia,
gracias, Madre, gracias.

Gracias por tu vida tan callada,
gracias porque vives la Palabra,
gracias, Madre, gracias.

Gracias por tu corazón abierto,
gracias por vivir un sí constante,
gracias, Madre, gracias.

Porque te abandonas en sus manos,
porque siempre vives la esperanza,
gracias, Madre, gracias.

Gracias porque tú sigues amando,
gracias porque tú vas actuando,
gracias, Madre, gracias.

Porque lo haces todo entre nosotros,
porque tú nos quieres como a hijos,
gracias, Madre, gracias.