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Jesús de Nazaret

Jesús de Nazaret

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Desde: 24/09/2015

V.1.1.02. ¡Es el Señor!

Dice el evangelio de San Juan en su último capítulo:

Después de esto, se manifestó Jesús otra vez a los discípulos a orillas del mar de Tiberíades. Se manifestó de esta manera.

Estaban juntos Simón Pedro, Tomás, llamado el Mellizo, Natanael, el de Caná de Galilea, los de Zebedeo y otros dos de sus discípulos. Simón Pedro les dice: «Voy a pescar.» Le contestan ellos: «También nosotros vamos contigo.» Fueron y subieron a la barca, pero aquella noche no pescaron nada. Cuando ya amaneció, estaba Jesús en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús. Díceles Jesús: «Muchachos, ¿no tenéis pescado?» Le contestaron: «No.» El les dijo: «Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis.» La echaron, pues, y ya no podían arrastrarla por la abundancia de peces.

El discípulo a quien Jesús amaba dice entonces a Pedro: «Es el Señor»… Pedro se lanzó al mar. Los demás discípulos vinieron en la barca, arrastrando la red con los peces…

Nada más saltar a tierra, ven preparadas unas brasas y un pez sobre ellas y pan. Díceles Jesús: «Traed algunos de los peces que acabáis de pescar.» Subió Simón Pedro y sacó la red a tierra… Jesús les dice: «Venid y comed.» Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: «¿Quién eres tú?», sabiendo que era el Señor. Viene entonces Jesús, toma el pan y se lo da; y de igual modo el pez.

Después de haber comido, dice Jesús a Simón Pedro: «Simón de Juan, ¿me amas más que éstos?»

Jesús repitió la pregunta otras dos veces. Y concluyó con un mandato: “Apacienta mi rebaño”.

Esta narración de San Juan contiene una enseñanza clarísima para los cristianos de su comunidad. Recordemos que escribe el evangelio a finales del siglo I, cuando ya hay persecución muy grave:

  • Amenazas externas: Nerón, años 60, levantó la veda de cristianos. San Pedro y San Pablo y todos los demás apóstoles ya han sido martirizados en distintos lugares del Imperio a lo largo de los 40 o 50 años transcurridos.
  • Amenazas internas: Hay “intelectuales” imbuidos de cultura grecolatina y empeñados en “casar” la enseñanza de los cristianos con sus teorías racionalistas o con sus innumerables mitos.

Frente a estas amenazas, San Juan recuerda y enseña los fundamentos del cristianismo:

  • Jesús de Nazaret vuelve a estar con ellos ahora: se repite el milagro de la pesca milagrosa (símbolo de los muchos hombres y mujeres que abrazan el cristianismo); “reconocen” a Jesús vivo, “re-viven” intensamente sus enseñanzas; nadie duda de que que es Él.
  • San Juan recuerda y reafirma la primacía de Pedro sobre los demás Apóstoles.

Padre nuestro, que estás en el cielo;
Santificado sea tu Nombre.
Venga a nosotros tu reino.
Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en la tentación.
Y líbranos del mal.

Amén

Dios te salve, María, llena eres de Gracia, el Señor es contigo.
Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios,
Ruega por nosotros, pecadores,
Ahora y en la hora de nuestra muerte.

Amén

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.