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Jesús de Nazaret

Jesús de Nazaret

StatPress

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Desde: 24/09/2015

IV.5.5.00. Torturado hasta la muerte.

Jesús predicó y mostró predilección por los más desafortunados porque todos somos hermanos, hijos del Padre Dios.

¿Qué delito pudo cometer para ser condenado y torturado salvajemente? Así Jesús se identificó con quienes sufren las injusticias humanas más brutales. Jesús vivenció intensamente la voluntad de su Padre Dios, que aceptó con plena libertad: “Padre, si quieres, haz que pase de mí este cáliz… Pero no se haga mi voluntad sino la tuya”.

No cometió ningún delito, ni religioso ni civil; pero molestaba a los poderosos. No bastaba “hacerlo desaparecer”. Había que raer de la memoria de la gente la persona de Jesús.

La muerte en cruz era espantosa. Los crucificados tardaban dos o más días en morir. Sus gritos eran aterradores, asustaban a la gente. Era un efecto querido por el Imperio. Era ejecución de esclavos o extranjeros; no de ciudadanos romanos.

Las bofetadas, puñetazos, patadas, escupitajos… ante las autoridades judías debieron de ser acción de quienes querían agradar a sus jefes maltratando a aquel galileo que se creía en posesión de una verdad sobre su Dios distinta de la suya.

La flagelación fue un “castigo” ordenado por la autoridad civil para aplacar a las autoridades judías. Que fuese azotado a muerte es posible. Lo de cuarenta azotes menos uno era norma para ciudadanos romanos, no para “extranjeros”.

La coronación de espinas junto con las burlas crueles acerca de su realeza fue un plus de tortura mientras los soldados hacían tiempo esperando la última decisión del Gobernador. El ejército romano de una ciudad siempre estaba formado por soldados de otra nación vecina, tradicionalmente hostil. Esto explicaría la burla de su realeza.

Con el aspecto espantoso de un hombre joven torturado, ensangrentado, medio desnudo, fue presentado a la gente. Siguieron pidiendo la cruz. Pilatos se lavó las manos y entregó a Jesús para ser crucificado.

Pensando en la Pasión de Jesús, lo mejor es acallar el ruido mental, meterse humildemente dentro del alma y pedir a nuestro Padre Dios que nos abra la inteligencia y el corazón para entender el misterio del sufrimiento de los inocentes a manos de los malvados… Sólo nos queda “recordar” que en medio de ese misterio murió Jesús.

Vídeo: recorte de la flagelación de “La Pasión de Cristo”.